Santiago: -Le da un beso en la pancita— Pórtate bien
bebe. –Se acuesta al lado de Ximena y se quedan dormidos—
-En la residencia Duprí-
Lucia: ¿Pudiste hablar con Ximena?
Pablo: No, pero ya encargue que le
pongan unas flores para mañana que llegue a su oficina.
Lucia: Tú muy bien –Le da un beso—
Reatan: mamo afuela.
Lucia: Amor y si nos invitas una
nieve, pobre Renata casi ni la sacamos.
Pablo: ¿Quiere ir mi princesa por
una nieve? –La carga—
Renata: si mamos. –Sonríe— Pone
vestido mami.
Pablo: Pero así te ves bonita
bebe.
Renata: No no. –Puchero—
Pablo: Si así es ahorita imagínatela
cuando tenga 15.
Lucia: Cuando traiga sus tacones y
sus falditas –Hace una pausa— Y claro que su novio.
Pablo: Claro que no, porque cuando
Renata cumpla 15 la vamos a mandar a un internado para puras niñas.
Lucia: Eres un ridículo amor –Se ríe
y se pone a cambiarla— Ya vez mi rapidez.
Pablo: Me impactas –Le sonríe—
Lucia: ¿Por mi rapidez?
Pablo: No, por lo hermosa que
estas. –Le da un beso— Te amo.
Lucia: Te amo más.
Renata: Nenata ama papi y ama
mami.
Pablo: Y nosotros te amamos a ti.
–También le da un beso— ¿Y a donde quieren ir mis princesas?
Lucia: No lo sé, tú sorpréndenos.
–Se toman de la mano y salen—
-En el depa-
Alex: -Entra y todo estaba
apagado— ¿Amor? –Va a la recamara y al ver esa tierna imagen de su mujer
abrazando al pequeño niño le provocó una gran sonrisa y extraño pero muy bonito
sentimiento— Ya llegue mi amor –Hablando bajito—
Ximena: -Abre los ojos— ¿Cómo te
fue?
Alex: -Se pone atrás de ella y le
da un beso—Muy bien, tal vez no vaya tan rápido como lo hubiera hecho mi padre
pero estoy haciendo lo mejor posible.
Ximena: Yo sé que lo vas a lograr,
en fin nunca te das por vencido hasta obtener lo que quieres y prueba de ello
es que estamos juntos. Vamos a la sala quiero platicarte algo. –Se van—
Alex: -¿Qué querías decirme?
Ximena: Es sobre Santiago.
Alex: ¿Quién es Santiago?
Ximena: -Le cuenta lo que el
pequeño le había confesado— Pero le prometí que no iba a decir nada.
Alex: Es increíble como un padre
puede ser capaz de hacerle esas cosas a su propio hijo.
Ximena: Y también que su mama lo
haya permitido.
Alex: Yo sería incapaz de hacerle
daño alguno de ustedes dos –Le toca la pancita—
Ximena: De eso yo no tengo ninguna
duda. –Le da un súper beso— ¿Te puedo pedir un favor?
Alex: ¿Qué cosa?
Ximena: Puedes cuidar a Santiago
mientras voy a mi casa por algo de ropa.
Alex: ¿Y para que quieres ropa? A
mí me gusta más como te ves sin ella. –Se acerca—
Ximena: ¿Entonces no te molesta
que mañana vaya a la oficina sin ropa? Tal vez la gente piensa lo mismo que tú.
–Bromeando— Una y nada y aumenten las ventas.
Alex: -Celoso— ¿Ya me puedo reír?
Ximena: -Lo abraza—Cuando tú
quieras, ¿Te enojaste?
Alex: No como crees, me divierto
tanto con tus comentarios. –Se ríe sarcásticamente—
Ximena: Eres un payaso, ¿Si puedes
cuidarlo?
Alex: Si, pero abajo están los
guardaespaldas que contrato tu papa.
Ximena: ¿Es enserio? No creo que
sean necesarios, ya estoy bastante grandecita.
Alex: Pues la verdad a mí me gusta
saber que tu papa te cuida tanto porque en caso de que a mí me pase algo me
iría tranquilo sabiendo que nunca les va a faltar nada.
Ximena: No me gusta para nada que
digas esas cosas, tú y yo siempre vamos a estar juntos. –Lo abra fuertemente—
Escúchame bien –Lo ve a los ojos— Si algo te llegara a pasar yo me muero.
Alex: A mí me pasaría lo mismo, te
amo Ximena, te amo como jamás imagine amar a alguien.
Ximena: -Le da un beso— Regreso
rápido.
Alex: Aquí te esperamos –Le lanza
un beso—
Willy: Buenas tardes señorita.
Ximena: Buenas tardes Willy,
buenas tardes Rubén.
Willy: ¿A dónde la llevo?
Ximena: A mi casa por favor –Willy
le abre la puerta y Ximena sube—
-Escondidos-
Juan: Ella es patrón.
Leonardo: -Viendo a Ximena- Es más
hermosa en persona que en fotografía.
Juan: Si, con todo respeto pero
esta guapísima.
Leonardo: ¿Y que hace aquí?
Juan: No tengo idea la verdad.
Leonardo: Vamos a seguirlos
–Arrancan la camioneta—
-En la camioneta de Ximena—
Rubén: -Se percata de que alguien
los está siguiendo y le hace una señal a Willy—
Willy: -Cambia el rumbo—
Ximena: ¿Qué pasa? ¿A dónde vamos?
Willy: Perdón señorita pero por
acá hay unas calles en muy malas condiciones.
Rubén: -Saca el arma y voltea a
los retrovisores—
Ximena: Willy no es necesario que
me digas señorita, con que me digas Ximena está bien
Willy: Como guste señorita.
