Alex: A lo que iba es que si es
niño ya tenemos nombre, ¿pero si es niña? –Le timbra el celular— Es tu papa. –Contesta—
¿Bueno?
Franco: Hola hijo, ¿Cómo seguiste?
Alex: Ya estoy bien, después le explicó
lo que paso.
Franco: Me da gusto, nosotros ya
estamos en la casa, ya hable con tu familia y vienen para acá.
Alex: Perfecto, nosotros también vamos
para allá.
Franco: Vénganse con cuidado, aquí
los esperamos. –Cortan la llamada—
Ximena: ¿Qué quería mi papa?
Alex: Preguntar como seguía y pues
me dijo que ya estaban en la casa, incluso invito a mi familia.
Ximena: ¿Les decimos hoy o quieres
esperar?
Alex: Habíamos quedado que hoy íbamos
hablar con tu papa, pero si quieres también lo podemos hacer con los demás.
Ximena: Primero quiero que
hablemos con mi papa en privado y ya después le decimos a los demás, pero que
no pase de hoy, esto es algo tan bonito que no quiero que lo ocultemos.
Alex: Esta bien amor –Le da un
beso y se dirigen a la casa—
-En la casa-
Pablo: ¿Qué paso con Alex papa?
Franco: No sé, solo me dijo que ya
estaba bien.
Andrea: ¿Van a venir para acá?
Franco: Si, me dijeron que ya venían.
–Tocan la puerta—
Gaby: Ya llegaron.
Pablo: Gaby, Ximena no toca la
puerta. –Abre— Hola Hola, adelante. –Eran Roberto, Liliana y Vero—
Roberto: ¿Ya saben algo de Alex?
No nos contesta.
Franco: Acabo de hablar con él, ya
vienen para acá.
Lucia: Renata ya estate quieta.
Pablo: Renata obedece. –Levantando
un poquito la voz—
Renata: Papi es malo.
Pablo: Pero yo te quiero mucho. –Cargándola—
Renata: Yo no quiero mucho a papi.
Vero: ¿Puedo agarrarla? –Acercándose
a elle—
Lucia: Si se deja claro que sí. –Sonriéndole—
Vero: ¿Vamos a jugar bonita?
Renata: -Le extiende los brazos—
Mamos con nina y Pincesa.
Pablo: ¿Quién es Pincesa mi amor?
Renata: -Le saca la lengua y se
voltea—
Ximena: -Abriendo la puerta— Ya
llegamos. –Sonriendo—
Andrea: ¿Enserio hermana? Yo creí
que apenas venias. –Todos se ríen—
Renata: Nina mía –Le extiende los
brazos—
Pablo: -Se adelanta— Nina es mía –Abraza
a Ximena y le saca la lengua a Renata—
Alex: Te equivocas campeón, Ximena
es mía. –Quitándolo—
Pablo: Discúlpeme pero no, Ximena
es mi hermana. –Abrazándola mas fuerte—
Ximena: Hay ya cállense los dos,
yo nada más soy de mi princesa –Agarra a Renata—
Renata: Totos (Tontos) Nina mía –Vuelve
a sacarles la lengua—
Ximena: ¿Por qué traes la ropa
mojada mi amor?
Renata: Cayo agua.
Lucia: Vamos a cambiarte.
Ximena: Ve con mami. –Se la pasa a
Lucia—
Liliana: ¿Y qué te paso hijo, por
que fuiste al doctor?
Alex: Nada de cuidado tía por
ahora –Sarcástico— No se preocupen.
Lupita: Ya está la comida señor.
Franco: Si gustan pasar a
sentarse, en un momento los alcanzo. –Todos a expresión de Ximena y de Alex se
van—
Ximena: ¿Podemos hablar contigo
papa?
Franco: Claro que sí, vamos al
despacho. –Entran— ¿Y?
Ximena: Bueno pa, como tú sabes lo
mío y lo de Alex fue algo muy rápido, al principio sabemos que todos ustedes tuvieron
duda de que si lo nuestro iba a funcionar o no, pero nosotros sabíamos que esto
que sentíamos era tan real que no necesitábamos tiempo así que decidimos
empezar una relación, de la cual no me arrepiento de nada. Tal vez para la
sociedad el estar casados es un requisito para formar una familia o ser
felices, pero para nosotros no, no voy a negarte que la idea de casarme me hace
muy feliz porque eso es algo que siempre lo soñé. Cuando Alex y yo empezamos hicimos
planes, platicamos y coincidimos en que ambos habíamos sentido el peor dolor del
mundo que era el de perder a un hijo y sin pensarlo decidimos intentarlo sin
importar lo que la gente diga o lo que un papel pueda significar, sabemos que
el destino no está escrito y que simplemente pase lo que pase, estemos juntos o
separados siempre vamos amar con todo
nuestro corazón a esa personita que pues gracias a Dios paso y hoy ya no es un
sueño si no una realidad. –Llorando—
Franco: ¿Estas embarazada mi amor?
Ximena: Si papi.
Franco: No sé qué decir princesa, -Estaba
sorprendido— un hijo es la bendición más grande que un ser humano pueda sentir
y más si es tan deseado como lo fueron tus hermanos y este bebe –Le toca el
vientre— Muchas felicidades a los dos. –Abraza a Ximena— Alex ahora comprenderás
todo lo que un padre puede hacer por proteger a sus hijos.
Alex: Espero poder llegar a ser un
padre como usted.
Franco: Y yo espero que puedas
superarme y ser mucho mejor que yo en varios aspectos. Y ahora más que nunca te
encargo a mi princesa.
Alex: De eso no tenga cuidado,
Ximena y ese bebe ahora son más que mi vida y no dejaría que nadie les haga
daño.
Ximena: Mira papi –Saca la foto del bebe— Este
bebito es tu nieto.
Franco: ¿De cuándo es?
Ximena: De hoy, es que por eso
fuimos al ginecólogo.
Franco: ¿Entonces Alex no se sentía
mal?
Ximena: Si se sentía mal, lo lleve
para que Gael le explicara lo que tiene y ya estando ahí Gael nos dijo que si
no queríamos aprovechar para saber cómo estaba nuestro bebe.
Franco: ¿Pues qué tiene Alex?
Ximena: Es que fue a el quien le
dieron los achaques.
Franco: ¿Enserio? A mí también me
dieron cuando Andrea.
Alex: Son horribles antes de saber
por qué provienen, ya después son los dolores más felices de tu vida. –Abraza a
Ximena—
Ximena: ¿Y de mí no te dieron los
achaques papi?
Alex: -Cambiando el tema— Vamos a
comer amor, no es bueno que te malpases.
Franco: Alex tiene razón princesa.




